Jugamos a Panic Lab

Tengo una mala noticia, el viernes pasado no pudimos jugar en clase.

En el cole de la Peque celebran la Castañada, se disfrazan con colores del otoño y comen productos típicos de la estación. Es una actividad que realizan todos los alumnos del centro conjuntamente.

Pero a pesar de no jugar con la clase de 5 años, tengo mucha suerte y puedo seguir jugando en el trabajo, como os expliqué en otro post.

En el despacho hemos descubierto un nuevo juego.  Me lo ha dejado la profe de la Peque y la verdad es que nos ha encantado. Os cuento el motivo.

Jugamos a Panic Lab.

Nombre del juego: Panic Lab.

Editorial: Gigamic (Distribuye Morapiaf).

Autor: Dominique Ehrhard.

Ilustrador: Maxim Cyr.

Edad: de 8 años en adelante.

Número de jugadores: de dos a diez jugadores.

Tiempo estimado: entre 20 y 30 minutos.

Componentes: 24 losetas: 16 losetas con amebas de diferentes formas, colores y fondos, 3 losetas de inicio, 3 losetas de rejillas de ventilación, 3 losetas de mutación, 4 dados con categorías diferentes: uno que indica la forma, otro el color, otro el fondo y otro la casilla de salida y dirección, fichas de plástico rojo para puntuar e instrucciones que aparecen en multiidioma.

Todo viene en una caja metálica de un tamaño ideal para poder llevarla a todas partes.

Objetivo del juego: hemos tenido un problemilla en el laboratorio y se nos ha escapado una ameba: tenemos que ser los más rápidos en encontrarla (antes de que nos pille el jefe). Cuando la atrapemos, cogeremos una ficha roja.

Se trata de conseguir el mayor número de fichas rojas o ser el primero en llegar a un determinado número de fichas.

Cómo se juega: se mezclan bien las losetas y se colocan las 24 formando un círculo en el centro de la mesa.

A continuación se tiran los dados, que nos indicarán qué ameba tenemos que buscar.

Primero localizaremos el dado que nos dice el color y la dirección de nuestra casilla de salida. Puede ser amarilla, roja o azul y las flechas indican si tenemos que ir hacia la izquierda (negras) o hacia la derecha (blancas).

Una vez que tenemos localizada la salida, miraremos el resto de dados que nos dirán la forma, el color y el relleno de la ameba que tenemos que buscar. En la siguiente imagen os indico las ocho posibilidades que pueden aparecer:

Y ¡a buscar! El primero que la encuentre se lleva una de las fichas rojas.

Ay no, que no podía ser tan sencillo…

Estas amebas son muy juguetonas y les encanta esconderse. Si en su camino se encuentra una rejilla de ventilación se meterá  por ahí y desaparecerá hasta la siguiente que haya,  por donde tendrá que salir. Todas las losetas que estén entre esas dos rejillas no contarán.

Peeeeeero también tenemos otras losetas de mutación que nos van a complicar un poco la carrera por atrapar la ameba.

Cada vez que pasemos por encima de una de ellas nuestra amiguita va a cambiar de forma, o de color o de relleno ¡incluso puede que tengamos que buscar una ameba totalmente diferente a la que nos ha salido en los dados!

Una vez que la hemos encontrado tendremos que ser capaces de razonar nuestra respuesta.

En las propias instrucciones nos explican cómo hacer el juego más sencillo, por ejemplo, quitando las losetas de mutación y de rejilla e ir introduciéndolas poco a poco, cuando veamos que van comprendiendo la mecánica.

Nosotros lo hemos jugado en el despacho con todas las losetas y lo han entendido sin problemas, en dos o tres tiradas habían cogido la mecánica del juego.

Qué trabajamos: se trabajan un montón de habilidades, particularmente las siguientes:

atención: trabajamos principalmente dos tipos de atención: la sostenida, la ponemos marcha cuando hay que estar un rato concentrado en una tarea y la selectiva, solo se fijará en los estímulos que he decidido previamente, en este caso una ameba con determinadas características.

discriminación visual: tendremos que diferenciar formas, colores y los rellenos.

memoria de trabajo: es una memoria muy breve que me permite operar con la información reciente, por ejemplo acordarme de lo que me ha salido en los dados o de si ha habido algún cambio en la ameba que busco.

control inhibitorio: tengo que ser capaz de bloquear la información de los dados y no coger lo que ha salido en los dados si he pasado por una loseta de mutación.

velocidad de procesamiento: el más rápido en encontrar la ameba correcta gana una ficha.

flexibilidad cognitiva: ser capaz de adaptarme a los cambios del juego en este caso, si paso por una loseta de mutación cambio la imagen de lo que busco, no sigo buscando lo que dicen los dados.

monitorización: cuando localizo la ameba y tengo que razonar por qué he elegido esa, voy viendo si lo he hecho bien o no y soy capaz de evaluarme inmediatamente (sin miedo al fracaso).

Y como casi todos los juegos de mesa en general:

lectura comprensiva: si son ellos quienes leen las instrucciones. Podemos hacer una lectura conjunta, hacer predicciones sobre lo que va a tratar el juego…

lenguaje oral: a la hora de razonar su elección de la ameba, nos explican el proceso que han seguido para localizarla.

refuerzo de otros idiomas: puesto que las instrucciones vienen en ¡25 idiomas! Nada más y nada menos.

aprendizaje entre iguales: que enseñen a otros compañeros a jugar, la información la almacenan mejor cuando la información la reciben entre iguales que cuando la reciben de un adulto.

Conclusiones: me parece un juego muy divertido para jugar en familia, va a haber risas aseguradas.

Además me parece muy interesante para trabajar en gabinetes la rehabilitación neurocognitiva, por la cantidad de habilidades que potencia, sobre todo lo que los profesionales llamamos Funciones Ejecutivas, que son las encargadas de dirigir nuestra conducta.

Qué mejor manera de potenciar el desarrollo cerebral de los peques (y mayores) que jugando.

Y vosotros, ¿lo habéis probado ya?

 

 

 

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