El castillo durmiente. Algo más que un memory.

portada el castillo durmiente

Hoy os voy a hablar de uno de mis juegos preferidos en el despacho: El castillo durmiente.

Lo descubrí el verano pasado en Alquimia Juegos, probando todos los nuevos juegos que habían llegado a la tienda y analizándolos. Rápidamente llamó nuestra atención.

Una de las principales dificultades que me encuentro en mi día a día como profesional son los problemas que presentan mis alumnos a la hora de memorizar los contenidos.

La memoria es fundamental para poder aprender. Sin memoria no hay aprendizaje.

Por lo tanto, sus dificultades en este proceso les interfiere en su desempeño académico y a veces en su día a día.

Hay diferentes tipos de memoria, pero no voy a explicarte cada una de ellas, no es de lo que trata el artículo de hoy. Si quieres profundizar más sobre ella, te dejo un artículo de Escuela con cerebro donde lo explican fenomenal.

De momento paso a explicarte el juego y luego te cuento más.

EL CASTILLO DURMIENTE. ALGO MÁS QUE UN MEMORY

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Caja y componentes de El castillo durmiente

Número de jugadores: de 1 a 4 jugadores.

Edad: a partir de 4 años.

Tiempo estimado: unos 10 minutos.

Editorial: Haba.

Autor: Heinz Meister.

Ilustradora: Gabriela Silveira.

Precio: unos 15 euros aproximadamente.

Componentes:

12 losetas de guardias dormilones, 12 losetas con guardias del tesoro, 24 monedas e instrucciones.

Cómo se juega:

Coloca las losetas de los guardias del tesoro boca arriba formando un círculo. Dentro de éste, deja las losetas de los guardias dormilones boca abajo formando un cuadrado de 4×3. Entre los guardias despiertos distribuye las monedas. Puedes poner una moneda, dos o como máximo 3 entre los guardias.

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El jugador que comienza levanta dos de las losetas de los dormilones. Comprueba dónde están esos guardias en el círculo exterior.

Si las dos cartas de guardias están una al lado de otra, puede coger las monedas que hay en medio. Si ya no hay monedas porque alguien las ha cogido previamente, no puede coger otras. Continúa el siguiente jugador.

Si los dos guardias están separados, se vuelve a girar los del centro y se sigue jugando.

Cuando ya no queden monedas que robar en el castillo el juego habrá terminado.

Ganará el jugador que más monedas haya conseguido.

¿QUÉ HABILIDADES TRABAJA?

  • Memoria de trabajo: esta es la habilidad principal que trabaja este juego. Tienen que retener por un breve periodo de tiempo (el que dura la partida) la información de dónde se encuentra cada guardián y de si están juntos en el círculo exterior.
  • Visopercepción: tienen que diferenciar las imágenes de las losetas que tienen diferentes animales, colores, formas…
  • Coordinación óculo-manual: tienen que ser capaces de levantar la loseta que ellos quieren y están mirando.
  • Atención sostenida: este juego requiere mantener la atención focalizada continuamente. Aunque no sea tu turno, los demás jugadores van a levantar losetas y esa información te ayudará a ganar.
  • Planificación: a un nivel muy básico, pero no es lo mismo llevarte una moneda o tres, por lo que si soy capaz de recordar varias parejas de guardianes dormidos, puedo elegir llevarme la pareja que tenga más monedas entre ellas.
  • Tolerancia a la frustración: si veo que los otros jugadores están consiguiendo más monedas, no puedo enfadarme ya que el juego continúa y se siguen levantando losetas. Mi enfado puede hacer que pierda información.

PERO ¿QUÉ ES LA MEMORIA DE TRABAJO?

He dicho que uno de los puntos fuertes de El castillo durmiente es la memoria de trabajo, pero ¿qué es?

La memoria de trabajo es un tipo de memoria a corto plazo, que nos permite retener brevemente información con la que estamos trabajando en un momento concreto.

Por ejemplo, si leemos el enunciado de un problema, los datos los almacenaremos en la memoria de trabajo para poder operar con ellos y ser capaces de dar el resultado. Pero esa información no se almacenará, no pasará a la memoria a largo plazo.

Si se considera que la información es relevante, es la encargada de transformarla en otras memorias duraderas (como las explícitas).

Tiene una capacidad limitada, es decir, si entra mucha información a la vez, irá eliminando cosas a medida que vayan entrando más cosas. Quizás te suene esta situación: llegas a casa o a clase y le dices a tu hijo o alumno “entra, enciende la luz, cierra la puerta y siéntate en tu sitio”. De esas cuatro acciones, ¿cuántas hace? Quizás se deje alguna de en medio sin hacer. Esto es porque se ha saturado la memoria de trabajo. Por eso es conveniente dar las órdenes de una en una.

A medida que se van haciendo más mayores y con entrenamiento y uso, su capacidad puede aumentar, por eso nos interesa trabajarla jugandi

Si queremos que la información que llega a la memoria de trabajo se quede almacenada permanentemente es fundamental practicar continuamente con esa información. Por ejemplo a través de la repetición (como cuando antiguamente nos aprendíamos de memoria un número de teléfono, que los repetíamos muchas veces para que no se nos olvidara), reflexionar sobre esa información o que sea significativa para nosotros.

POR QUÉ ME GUSTA ESTE JUEGO:

Me gusta El castillo durmiente porque es un juego muy cortito, dura apenas diez minutos. Nos vale a modo de entrenamiento para pasar a otra actividad o entre actividades más densas, para relajarnos un poco.

No es un simple memory, en el que hay que levantar losetas sin ton ni son, sino que requiere un procesamiento más profundo, en el que es muy importante coger las parejas entre las que haya más monedas.

¿SE PUEDE EMPLEAR EN EL AULA?

Perfectamente.

De hecho, es uno de los juegos con los que estamos trabajando este trimestre dentro del proyecto anual de Juegos de mesa que estamos llevando a cabo en el colegio de mi hija.

Los niños lo han aprendido rápidamente, les gusta mucho. Les gusta tanto que siempre piden jugar más, pero es un juego que no es conveniente jugar dos veces seguidas, porque la información de la primera partida puede interferir en la segunda.

Juegan más niños que los que recomiendan desde la editorial, pero funciona igual de bien.

El castillo durmiente
Jugando en clase

CONCLUSIONES:

Es un juego muy divertido, corto, que además permite trabajar la memoria de una manera lúdica.

Todos los niños que lo han probado terminan encantados con el juego.

Sirve para jugar en clase, en terapia y en casa. También puedes hasta jugar solo, ya que en las instrucciones viene una variante para un solo jugador.

¿Se le puede pedir más a un juego que viene en una cajita y que cabe en cualquier sitio?

Y tú, ¿lo has probado?

Escrito por 

Soy psicóloga especialista en dificultades de aprendizaje y neuroeducación. Utilizo el aprendizaje basado en juegos como metodología de trabajo. A mis niños les encanta.

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